Cuidados y mantenimiento

La utilización de una gran variedad de materiales de alta calidad, el empleo de técnicas de tradición artesanal y nuestros diseños atemporales, permiten que, siempre que reciban un adecuado mantenimiento, nuestros productos permanezcan en buenas condiciones durante décadas.

Estos son algunos consejos para su cuidado. Con ellos, su vida útil será mucho más prolongada:

MADERA:

Protégelos frente a cambios de temperatura y humedad: Bajo estas condiciones la madera puede contraerse o expandirse. Por este motivo, debes evitar colocarlos cerca de estufas, radiadores o chimeneas durante periodos de tiempo prolongados, esto puede secar la madera y generar grietas en ella.

En el caso de mesas, sillas y aparadores con patas atornilladas, puede ser necesario volver a apretarlas durante el invierno.

Protégelos frente a manchas: Evita colocar objetos calientes, húmedos o mojados sobre la madera para no causar manchas.

En caso de producirse, quita las manchas y seca los líquidos rápidamente para que no penetren en el material.

Protege su superficie: Evita arrastrar cosas sobre ellos, para no causar arañazos.

Los muebles no deben limpiarse con detergentes ni productos abrasivos, como cremas para fregar, alcohol, lejía, lana de acero o estropajos, ya que pueden dañar las superficies.

En caso de producirse pequeños rasguños, pueden tratarse lijando la madera con una lija de grano fino (grano 240). Posteriormente deberá ser barnizada nuevamente. 

Recomendamos que las maderas se traten regularmente empleando un paño de algodón humedecido con un producto específico para el cuidado de muebles o madera. Limpia conjuntamente toda la superficie, de lo contrario quedarán parches y superficies irregulares.

Protege su color: Evita colocar los muebles bajo luz solar directa, ya que pueden producirse diferencias en la coloración.

La cobertura total o parcial con manteles y tapetes durante largos periodos de tiempo puede causar diferencias en el tono y la coloración de la madera. La madera nunca debe cubrirse con materiales impermeables o no transpirables (como hules) durante periodos de tiempo prolongados.

Cuida su estructura: Evita subirte sobre los muebles.

CUEROS Y PIELES:

Los cueros y pieles envejecerán de forma natural, adquiriendo su propia pátina por el uso y el paso del tiempo. Esta pátina hará que conserven sus cualidades si son cuidados adecuadamente. Te recomendamos:

Protégelos del sol y la luz: Evita el calor excesivo y la luz solar directa en la medida de lo posible, ya que ambos secarán la piel.

Protégelos del moho: El ambiente de los espacios donde almacena productos de cuero es importante, ya que la humedad y las temperaturas altas, una ventilación deficiente y la suciedad, pueden hacer crecer moho. En caso de formarse moho, elimínalo frotando al aire libre con un cepillo de cerdas suaves (por ejemplo un cepillo de dientes). Seca el cuero con un calentador eléctrico, ventilador o sol y aire. En caso de ser necesario, aplica una esponja ligeramente con espuma espesa de jabón suave y limpia con un paño húmedo sin llegar a empapar el cuero.

Protégelos frente a manchas: En caso de contacto con líquidos, seca el cuero inmediatamente con un paño limpio y suave, déjalo secar al aire y aplica posteriormente un producto protector como se explica seguidamente.

Limpia toda la superficie de forma homogénea y sin frotar con un paño suave y húmedo, de este modo evitarás la aparición de manchas. Frotar áreas concretas provoca el oscurecimiento de la piel en esas zonas.

En caso de tratarse de manchas serias, visita a un limpiador de cuero profesional.

Protégelos del polvo: Si no vas a usar el artículo durante periodos prolongados, resguárdalo del polvo guardándolo en una bolsa de tela. Hidrata previamente la piel, en caso de tratarse de pieles y cueros al natural.

Cuida sus superperficies:

  • Pieles acabadas, serraje y ante:

Siempre que sea necesario, limpia la piel con un paño húmedo y un jabón suave sin llegar a empaparlo. Los productos diseñados para hidratar el cuero no son recomendables para este tipo de pieles que tienen el poro cerrado o un acabado velloso, ya que generan en ellos una superficie pegajosa que atrae el polvo.

  • Cuero y pieles al natural o curtidas al vegetal:

Estas pieles no contienen ningún tipo de sustancia que actúe como barrera contra derrames, manchas, acción solar o arañazos, por lo que el cuero envejecerá naturalmente generando una pátina propia y oscureciéndose como resultado de todos estos factores.

En estos casos, te recomendamos aplicar periódicamente productos (grasa de caballo, cera de abeja, vaselina o crema de manos) que ayuden a mantener hidratada la piel y a recuperar un aspecto similar al original.

Si deseas agregar una barrera de protección que mantenga su aspectos original durante más tiempo, es importante aplicar un repelente de manchas y agua de alta calidad para cuero libre de siliconas y cera, nada más recibir el producto. Es recomendable probar primero el producto en una pequeña zona. Este repelente oscurecerá el color de la piel en la mayoría de los casos. Vuelve a aplicarlo regularmente cada 2 ó 3 meses.

TELAS:

Protégelos frente al polvo: Aspira regularmente para eliminar el polvo con el accesorio adecuado.

Limpieza adecuada: Limpia la tela periódicamente con un paño húmedo. Se pueden usar jabones para tela, siguiendo cuidadosamente las instrucciones del fabricante y sin producir excesos. Nunca deben usarse productos de limpieza sin diluir, lejía, amoníaco o jabón para otro tipo de materiales.

En caso de manchas, se debe actuar con rapidez. Primero retira el exceso con una cuchara o en caso de ser líquido, con un paño blanco. Elimina las manchas no grasas frotando con un paño. Las marcas de borde pueden evitarse frotando suavemente con movimientos circulares hacia el centro de la mancha. La tela debe estar completamente seca antes de volver a usarla, para ello, se puede usar un secador a baja temperatura.

Para manchas más difíciles o cuidados periódicos generales, recomendamos limpieza en seco por un profesional.